Mi papá estuvo 15 años tomando pastillas para la tensión.
Los efectos secundarios lo destruyeron.
Yo me negué a seguir el mismo camino. Y para cuando termine de leer esto, le va a dar rabia. Como me dio a mí.
Empezó con Losartán. El médico le dijo que era "lo de siempre", que lo iba a tomar de por vida pero que era seguro.
A los tres meses empezó esa tos seca, hueca, que lo despertaba en la madrugada.
Le sumaron Amlodipino — la famosa combinación que recetan en todos los consultorios. Se le hincharon los tobillos como globos. Tuvo que comprar zapatos dos números más grandes. Dormía 10 horas y se despertaba agotado.
Mi mamá decía que era como ver al hombre con el que se casó desaparecer de a poquitos.
15 años cambiándole las pastillas.
Y ni una sola vez nadie le preguntó por qué tenía la tensión alta en primer lugar.
Murió hace cuatro años de un derrame.
Con la tensión "controlada" en el papel. Pero las arterias por dentro hechas piedra.